Pese a las promesas, el Subte sigue siendo un horno.

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Instalaremos aire acondicionado en el subte” anunciaba el gobierno de la ciudad en junio de 2014. “Al mismo tiempo, estamos trabajando en la infraestructura de las estaciones para implementar ventilación forzada en andenes. Este sistema permite una mayor circulación del aire bajo tierra, mejorando la calidad del ambiente y beneficiando la disipación de gases propios del funcionamiento del subte”. Muchas promesas, pocas soluciones.

Con las altas temperaturas el registro térmico del subterráneo en buenos aires se eleva hasta niveles insalubres para los usuarios. No solo se registran subas en las marcas térmicas sino el principal factor es la densidad humedad del aire que puede superar en un 150% la del exterior, con registros de 30% en el exterior se padece un 80 % en el subterráneo.

En el peor de los lugares la central de derivación bajo el obelisco registra inusables agregados, puede observarse en un inadecuado lugar un horno de empanadas, una casa de medialunas y demás artefactos de uso constante.

En Subterráneos de Buenos Aires reconocen el problema: “El nodo Obelisco es uno de los lugares más calurosos de la red. Es sin duda el más prioritario en materia de ventilación”, dijeron. Los factores que elevan la temperatura son los 3.000 pasajeros diarios, la incorporación de coches con aire acondicionado, la energía eléctrica que se consume y la ausencia de viento en el túnel. Hay trabajos previstos: incluyen una obra electromecánica de implantación de equipos de ventilación en los tramos del túnel entre estaciones, que extraerán el aire del túnel y lo evacuarán hacia el exterior. También, una obra civil para alojar un ventilador y una máquina enfriadora, que tome aire del exterior, lo enfríe y lo inyecte en el nodo.

La ventilación forzada baja la temperatura y la humedad, además de aumentar la proporción de oxígeno en el aire. Asimismo, en caso de producirse un incendio, posibilitará una mejor evacuación del humo hacia el exterior.